Normativas, calidad y seguridad impulsan la adopción de vidrios certificados en proyectos constructivos En los últimos años, las certificaciones han pasado de ser un valor agregado a convertirse en un requisito clave dentro de la industria del vidrio, especialmente en el sector de la construcción. En Chile, este cambio responde a mayores exigencias normativas, a un mercado más informado y a la necesidad de asegurar calidad, seguridad y eficiencia en los proyectos arquitectónicos. El uso de vidrios certificados permite garantizar que los productos cumplen con estándares técnicos específicos, tanto en resistencia mecánica como en desempeño térmico y acústico. Certificaciones asociadas a vidrios templados, laminados y unidades de termopanel son hoy fundamentales para proyectos habitacionales, comerciales e institucionales, donde la seguridad de los usuarios y el cumplimiento normativo son prioritarios. Uno de los factores que impulsa esta tendencia es el fortalecimiento de la Reglamentación Térmica y las exigencias vinculadas a eficiencia energética en edificaciones. Los vidrios certificados permiten validar el comportamiento térmico de ventanas y cerramientos, asegurando una correcta aislación y contribuyendo a la reducción del consumo energético en viviendas y edificios. En materia de seguridad, las certificaciones también juegan un rol central. Vidrios que cumplen normas técnicas reconocidas ofrecen mayor protección ante impactos, roturas y accidentes, lo que resulta especialmente relevante en espacios de alto tránsito, fachadas, barandas y cerramientos interiores. Además, desde la perspectiva del mercado inmobiliario, el uso de materiales certificados se ha convertido en un factor de confianza para compradores y usuarios finales. Proyectos que incorporan soluciones certificadas no solo cumplen con la normativa vigente, sino que también mejoran su percepción de calidad y durabilidad a largo plazo. En este contexto, la industria del vidrio avanza hacia una mayor profesionalización, donde la trazabilidad, el cumplimiento normativo y la validación técnica de los productos se vuelven elementos estratégicos. Las certificaciones ya no son opcionales: son parte del nuevo estándar que define la calidad en la construcción moderna.
El mercado de la construcción impulsa la demanda por soluciones en vidrio y aluminio
Nuevas exigencias del mercado aceleran la adopción de materiales más eficientes y durables. El mercado de la construcción en Chile atraviesa una etapa de ajuste y transformación, donde la eficiencia energética, la calidad de los materiales y el diseño funcional se han convertido en factores decisivos para nuevos proyectos y remodelaciones. En este contexto, las soluciones en vidrio y aluminio han ganado protagonismo como respuesta a las exigencias técnicas y normativas del sector. Las cifras del mercado de vidrio arquitectónico lo dicen claro: se proyecta que el valor global de este segmento alcance cerca de USD 186 mil millones para 2035, casi duplicando su tamaño actual. Este crecimiento está fuertemente ligado a la expansión del sector de la construcción, especialmente en proyectos comerciales y urbanos que priorizan fachadas eficientes y envolventes de alto desempeño. Un motor clave de esta demanda es la eficiencia energética. Las normativas internacionales y los códigos de construcción verde, como los requisitos de edificios de casi cero energía, están impulsando la incorporación de vidrios con tecnologías de baja emisividad (Low-E) y sistemas de acristalamiento avanzados que reducen la pérdida de calor y bajan los costos operativos de los edificios. Uno de los principales motores de esta tendencia es la Reglamentación Térmica para Viviendas y las actualizaciones normativas orientadas a reducir el consumo energético en edificaciones. Estas regulaciones han puesto el foco en la envolvente térmica, impulsando el uso de termopaneles, vidrios de control solar y sistemas de ventanas de alto rendimiento, capaces de mejorar el confort interior y disminuir las pérdidas de energía. A esto se suma el aumento sostenido de los costos de calefacción y climatización, que ha llevado tanto a desarrolladores inmobiliarios como a propietarios a priorizar materiales que aporten aislación térmica y acústica, especialmente en zonas urbanas y regiones con climas más extremos. El aluminio, por su parte, se consolida como un material clave en la construcción moderna gracias a su durabilidad, bajo mantenimiento y versatilidad de diseño. Su uso en marcos de ventanas, puertas y cerramientos permite desarrollar soluciones resistentes, estéticamente limpias y compatibles con sistemas de acristalamiento eficiente, cumpliendo con los estándares técnicos actuales del mercado chileno. Además, las tendencias arquitectónicas en Chile muestran una preferencia creciente por espacios con mayor entrada de luz natural, integración interior-exterior y fachadas más eficientes, lo que refuerza el rol del vidrio como elemento funcional y no solo estético. En este escenario, la industria del vidrio y el aluminio se posiciona como un actor estratégico dentro del sector construcción, aportando soluciones que responden a los desafíos actuales de eficiencia energética, sostenibilidad y calidad constructiva. La demanda por este tipo de materiales refleja un cambio estructural en la forma de proyectar y construir, alineado con las necesidades presentes y futuras del mercado chileno.
Cómo el vidrio adecuado mejora el confort térmico y acústico
Elección de vidrios eficientes transforma ambientes interiores y reduce consumo energético La forma en que se selecciona y utiliza el vidrio en viviendas y edificios no es un detalle menor del diseño. Hoy, está claro que el vidrio adecuado puede marcar una diferencia significativa en el confort térmico y acústico de los espacios interiores, influenciando tanto el bienestar de los ocupantes como el rendimiento energético de los edificios. Uno de los puntos clave en esta transformación es el uso de unidades de vidrio aislante compuestas por dos o más hojas separadas por una cámara de aire o gas inerte, como el argón. Este diseño reduce la transferencia de calor entre el interior y exterior, manteniendo temperaturas más estables y disminuyendo la necesidad de calefacción o aire acondicionado en invierno y verano. Esto se traduce en un ambiente interior más confortable y en gastos de energía más bajos. En términos acústicos, el vidrio adecuado también juega un rol importante. Las soluciones con doble o triple acristalamiento, junto con cámaras herméticas de aire, ayudan a atenuar el ruido exterior al interrumpir la transmisión de las ondas sonoras. Esto es especialmente relevante en zonas urbanas con tráfico intenso o ruido ambiente constante, donde un buen aislamiento puede convertir una vivienda o una oficina en un espacio claramente más silencioso y agradable. Además, existen diferentes tipos de vidrios que potencian estas ventajas. Por ejemplo, los vidrios de control solar o Low-E (baja emisividad) reflejan parte de la radiación térmica sin comprometer la entrada de luz natural, lo que equilibra confort interior y eficiencia energética. En cuanto al confort acústico, la elección de vidrios laminados o con intercalarios acústicos mejora la reducción de sonido externo, lo que resulta en espacios más tranquilos y productivos. Esto no solo aporta a la calidad de vida de los ocupantes, sino que también puede favorecer la calificación energética global de los inmuebles. El impacto de estas soluciones no se limita a climas extremos. En cualquier entorno, una mejor gestión del calor y del ruido permite que los espacios interiores sean más confortables, saludables y eficientes, respondiendo a las exigencias de diseño moderno y a las expectativas de usuarios cada vez más sensibles al rendimiento térmico y acústico en sus proyectos arquitectónicos.