Normativas, calidad y seguridad impulsan la adopción de vidrios certificados en proyectos constructivos

En los últimos años, las certificaciones han pasado de ser un valor agregado a convertirse en un requisito clave dentro de la industria del vidrio, especialmente en el sector de la construcción. En Chile, este cambio responde a mayores exigencias normativas, a un mercado más informado y a la necesidad de asegurar calidad, seguridad y eficiencia en los proyectos arquitectónicos.

El uso de vidrios certificados permite garantizar que los productos cumplen con estándares técnicos específicos, tanto en resistencia mecánica como en desempeño térmico y acústico. Certificaciones asociadas a vidrios templados, laminados y unidades de termopanel son hoy fundamentales para proyectos habitacionales, comerciales e institucionales, donde la seguridad de los usuarios y el cumplimiento normativo son prioritarios.

Uno de los factores que impulsa esta tendencia es el fortalecimiento de la Reglamentación Térmica y las exigencias vinculadas a eficiencia energética en edificaciones. Los vidrios certificados permiten validar el comportamiento térmico de ventanas y cerramientos, asegurando una correcta aislación y contribuyendo a la reducción del consumo energético en viviendas y edificios.

En materia de seguridad, las certificaciones también juegan un rol central. Vidrios que cumplen normas técnicas reconocidas ofrecen mayor protección ante impactos, roturas y accidentes, lo que resulta especialmente relevante en espacios de alto tránsito, fachadas, barandas y cerramientos interiores.

Además, desde la perspectiva del mercado inmobiliario, el uso de materiales certificados se ha convertido en un factor de confianza para compradores y usuarios finales. Proyectos que incorporan soluciones certificadas no solo cumplen con la normativa vigente, sino que también mejoran su percepción de calidad y durabilidad a largo plazo.

En este contexto, la industria del vidrio avanza hacia una mayor profesionalización, donde la trazabilidad, el cumplimiento normativo y la validación técnica de los productos se vuelven elementos estratégicos. Las certificaciones ya no son opcionales: son parte del nuevo estándar que define la calidad en la construcción moderna.