Nuevas exigencias del mercado aceleran la adopción de materiales más eficientes y durables.
El mercado de la construcción en Chile atraviesa una etapa de ajuste y transformación, donde la eficiencia energética, la calidad de los materiales y el diseño funcional se han convertido en factores decisivos para nuevos proyectos y remodelaciones. En este contexto, las soluciones en vidrio y aluminio han ganado protagonismo como respuesta a las exigencias técnicas y normativas del sector.
Las cifras del mercado de vidrio arquitectónico lo dicen claro: se proyecta que el valor global de este segmento alcance cerca de USD 186 mil millones para 2035, casi duplicando su tamaño actual. Este crecimiento está fuertemente ligado a la expansión del sector de la construcción, especialmente en proyectos comerciales y urbanos que priorizan fachadas eficientes y envolventes de alto desempeño.
Un motor clave de esta demanda es la eficiencia energética. Las normativas internacionales y los códigos de construcción verde, como los requisitos de edificios de casi cero energía, están impulsando la incorporación de vidrios con tecnologías de baja emisividad (Low-E) y sistemas de acristalamiento avanzados que reducen la pérdida de calor y bajan los costos operativos de los edificios.
Uno de los principales motores de esta tendencia es la Reglamentación Térmica para Viviendas y las actualizaciones normativas orientadas a reducir el consumo energético en edificaciones. Estas regulaciones han puesto el foco en la envolvente térmica, impulsando el uso de termopaneles, vidrios de control solar y sistemas de ventanas de alto rendimiento, capaces de mejorar el confort interior y disminuir las pérdidas de energía.
A esto se suma el aumento sostenido de los costos de calefacción y climatización, que ha llevado tanto a desarrolladores inmobiliarios como a propietarios a priorizar materiales que aporten aislación térmica y acústica, especialmente en zonas urbanas y regiones con climas más extremos.
El aluminio, por su parte, se consolida como un material clave en la construcción moderna gracias a su durabilidad, bajo mantenimiento y versatilidad de diseño. Su uso en marcos de ventanas, puertas y cerramientos permite desarrollar soluciones resistentes, estéticamente limpias y compatibles con sistemas de acristalamiento eficiente, cumpliendo con los estándares técnicos actuales del mercado chileno.
Además, las tendencias arquitectónicas en Chile muestran una preferencia creciente por espacios con mayor entrada de luz natural, integración interior-exterior y fachadas más eficientes, lo que refuerza el rol del vidrio como elemento funcional y no solo estético.
En este escenario, la industria del vidrio y el aluminio se posiciona como un actor estratégico dentro del sector construcción, aportando soluciones que responden a los desafíos actuales de eficiencia energética, sostenibilidad y calidad constructiva. La demanda por este tipo de materiales refleja un cambio estructural en la forma de proyectar y construir, alineado con las necesidades presentes y futuras del mercado chileno.
